El conocimiento, en sus diferentes formas, entraña responsabilidades

y no debería desperdiciarse al utilizarlo como un mero emblema, como

justificación para la creación de élites y múltiples responsabilidades.

El ser psiquiatra puede entenderse de muchas maneras, y quisiera explorar una definición en la cual se hace énfasis en las consecuencias de tu actividad.

Podría plantear que la psiquiatría es el conjunto de consecuencias teóricas, médicas, personales, socio-políticas y éticas del estudio y cuidado de los trastornos mentales.

Tu actividad tiene consecuencias y eres, en importante medida, responsable de éstas.

Esa posibilidad de generar transformación, de hacer que

tu disciplina sea motor de cambios, no puede desaprovecharse.

Conceptos como salud, dignidad, bienestar, paz, plenitud, integridad, derechos y calidad de vida o incluso libertad pueden ser consecuencia de tus conocimientos y de tus actos como psiquiatra.

Como medico psiquiatra y ser humano a de ser triste resignarse a no ser

participe determinante de estas consecuencias, de cómo condicionas o utilizas tus conocimientos acerca de la salud, el bienestar, la dignidad y tu

especial relación con los pacientes.

Como psiquiatra puedes ayudar en el mejoramiento de la salud del paciente individual y esto es por sí mismo un gran logro y satisfacción propia,

por no llamarlo milagro.

También con tu conocimiento y voluntad como psiquiatra puedes darte la oportunidad de incidir de manera efectiva en las políticas y planes de salud para la gente que se acerca a ti, que es como dar vida momento a momento.

Es necesario insistir en que como psiquiatra no deberías

marginarte de la reflexión crítica y humana acerca de tus pacientes, de

la violencia, la injusticia, la desigualdad de oportunidades, el vacio, el requerimiento de un apoyo y contención que la han

caracterizado durante demasiado tiempo.

Tu conocimiento entraña responsabilidades, pero también oportunidades.